Ningún ser humano debe abogar ni festejar la muerte de nadie, ni siquiera del adversario. En política no hay enemigos, solo adversarios. No óbstate hay muertes, siempre que sean naturales, que allanan caminos.
La muerte de un violador, torturador, terrorista o dictador, traen aires de tranquilidad y salvación para mucha gente que sufre su despotismo y desprecio.
El ex presidente K era un dictador; un dictador en toda la regla, un provocador nato protegido cobardemente bajo la manipulación y la compra de voluntades.
Su desaparición de la vida política argentina, abre la espita de un balón de oxigeno a una democracia deteriorada y desvirtuada, cuando no utilizada para fines personales.
La muerte de K también abre las puertas a la Sra. Presidente, que ya ¡y por fin! dejará de ser una marioneta al servicio del dictador. La Señora presidente no es Maria Estela Martínez de Perón. Capacidad no debería faltarle, ¿maldad también?. No lo sé, lo que sí se es que dictadores no nacen todos los años.
El pueblo argentino tienen una nueva instancia para poder demostrar que es posible organizar partidos políticos libres de toda la porquería aculada a lo largo de los años, los que en franca y legal batalla frente a la urnas, dejen que sea el pueblo quien ubique a cada uno en su lugar.
La muerte de K debería ser una oportunidad para la esperanza.
solo espero que moyano no sea el lopez rega de cristina
ResponderEliminarEL FERIADO DEL PROXIMO 9DE JULIO LO PASAREMOS AL 27 DE OCTUBRE
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