Este artículo presenta una explicación
detallada sobre la coyuntura económica actual en Argentina bajo el gobierno del
presidente Javier Milei, proyectando escenarios a mediano y largo plazo.
Introducción: Entendiendo el Panorama Económico
En este análisis, exploraremos tres
aspectos clave: la coyuntura actual, las perspectivas a mediano plazo hasta el
final del mandato del presidente Milei, y una aspiración realista para un
segundo mandato que consolide el rumbo económico. El enfoque principal es
resolver problemas heredados, como el exceso de pesos en circulación, y avanzar
hacia una economía estable y dolarizada de forma natural.
La Coyuntura Actual: El Problema de los Pesos
¿Por qué los pesos son el verdadero desafío, no el
dólar?
El gobierno ha explicado claramente que el
problema principal en este momento no es el dólar, sino los pesos. La cantidad
de billetes que dejó el gobierno anterior en la plaza es escandalosa.
Realmente, no hay manera de ubicarla: la demanda de dinero es baja y no hay
instrumentos financieros suficientes para absorber los pesos.
Recuerden que, antes de finalizar el
mandato presidencial anterior, hablábamos de las "bombas" de las
Leliq. No nos olvidemos: hablábamos de bombas, algo que explotaba. Gracias a
Dios, eso no ocurrió. Ya han transcurrido más de 18 meses y el mercado, a mi
juicio, tiene una estabilidad más que elogiable en todos los sentidos.
Ahora, hay una realidad: esta cuestión de
esos pesos excedentes, de esa bomba de liquidez que eran las Leliq, se ha ido
aplacando de alguna manera. Lo que podría haber sido una detonación se mitigó
en un primer momento mediante una licuación y, posteriormente, se ha podido
ubicar esos pesos mediante instrumentos financieros. El último instrumento
financiero con el que contó el gobierno son las conocidas Lefis, una letra
donde los bancos, al final del día, colocaban su liquidez en el Banco Central.
Es decir, el Banco Central —mejor dicho, los argentinos— remunerábamos a los
bancos por su dinero sobrante.
El gobierno le dijo a los bancos:
"Señores, las Lefis solo estarán disponibles por un año, y se
terminan". Los bancos no le creyeron y esperaron hasta el último día para
ver qué hacían. Cuando hubo que hacer algo con todos esos pesos, resulta que no
hay en la plaza argentina instrumentos financieros como para poder absorber
toda esa inmensa liquidez. El mercado de cauciones es un mercado muy
chiquitito. Las emisiones de Lebac que había, donde los bancos podían aparcar
ese dinero, no alcanzaron. Hubo que hacer una licitación extraordinaria.
Entonces, estamos dando vueltas siempre
sobre qué hacemos con ese sobrante de pesos, moviéndolos dentro de un circuito
financiero y un sector financiero que, si bien es lícito y sus operaciones son
a mercado, bajo ningún punto de vista se lo puede castigar porque es, por el
momento, la única posibilidad que hay de conducir esos pesos. Pero esto no
puede durar infinitamente. Evidentemente, cada vez que el Tesoro tiene que
hacer una nueva renovación de sus letras, tiene que pagar un interés. Y esto va
a cuenta del superávit financiero, que gracias a Dios lo tenemos y lo podemos
cubrir bien todos los vencimientos de pesos.
Hasta ahí, digamos que este escenario no es
la esencia del problema, sino la realidad transitoria que estamos viviendo.
El Trilema Monetario: Las Decisiones del Gobierno Milei
¿Cómo resuelve el gobierno el dilema de la política
económica?
Para resolver la esencia del problema, el
gobierno Milei se enfrentaba al inicio de su gestión con lo que se conoce como
Trilema Monetario. El Trilema Monetario indica que no podemos tener al mismo
tiempo libertad de movimiento de capitales, autonomía del Banco Central y tipo
de cambio fijo; a una de esas variables debemos renunciar.
El gobierno ha optado por la libertad de
movimiento de capitales, por un tipo de cambio que flota entre bandas y ha
renunciado a la política monetaria. ¿Esto qué significa? Que tengan la
posibilidad de, por ejemplo, emitir dinero, de contraer dinero y de fijar la
tasa de interés. Esto es lo que hacen la gran mayoría —por no decir todos— los
Bancos Centrales del mundo (por cierto, al mundo con este sistema no le está
yendo nada bien).
¿Qué es lo que ha decidido desde el primer
momento el gobierno de Milei? Como ya dijera, en primer lugar, optar por la
libre movimiento de capitales. Eso se empezó a ver plasmado a partir de lo que
llamamos el cierre del cepo. La liberación del movimiento de capitales, si bien
no es total, en gran medida se puede decir que hoy hay libertad, y lo poco que
queda aún atrapado se va seguramente a liberar en el corto plazo.
La segunda cuestión es tipo de cambio fijo
o variable. Bueno, el gobierno acá se ha inclinado, en una primera instancia, a
dejar que el peso flote libremente, y creo que por el momento no hay otra
posibilidad que la flotación sea entre bandas. O sea, que dentro de esas bandas
hay un tipo de cambio variable, dispuesto por el mercado.
¿Por qué nos ponemos nerviosos cuando el
dólar sube y, paradójicamente, también nos ponemos de los pelos cuando baja?
Ocurre que, como no estamos acostumbrados los argentinos a que nuestra moneda
se aprecie y se deprecie —lo que ocurre con todas las monedas del mundo—, aquí
nos parece que si hoy baja 60 pesos es un escándalo porque está muy barato, y
si mañana sube a 80 pesos nos parece un escándalo porque el dólar está fuera de
control. Esto es una deformación que tenemos los argentinos y debemos
corregirla.
La tercera cuestión es desmantelar la
posibilidad de que el Banco Central realice política monetaria, y acá es la
clave de lo que ha decidido el gobierno. ¿Recuerdan que en campaña Milei
hablaba de cerrar el Banco Central? Bueno, quizás la gente más incauta está
pensando que el presidente Milei se olvidó de eso. No, el señor Milei no
solamente no se olvidó, sino que lo hizo. Hoy el Banco Central no existe más
como Banco Central al uso, como lo fue en Argentina desde su creación y como lo
es la Reserva Federal, el Banco Central Europeo o los distintos bancos de los
distintos países del mundo.
¿Por qué digo esto? Porque el Banco Central
ya hoy no tiene más capacidad de emitir dinero. El Banco Central ya hoy no fija
la tasa de interés y, por lo tanto, el banco se ha transformado en un **Banco
de Reserva de Valor**. ¿Qué significa esto? Es un banco que lo que hace es
atesorar dólares —en algún momento será oro o cualquier otro activo— que en
definitiva sirva como respaldo para que todos los compromisos que el Tesoro
Nacional y el propio Banco Central ya ha adquirido y los que pueda adquirir en el futuro. O
sea, que es un banco que da respaldo con sus reservas al Tesoro.
Alguien me podrá decir: "Bueno, esto
está en contra de la Carta Orgánica del Banco Central". En rigor de
verdad, puede que sí, o puede que no, porque en definitiva, lo que el Banco
Central tiene como misión es cuidar o conservar el valor de la moneda, y eso es
lo que está haciendo de una forma distinta al no emitir, como lo han hecho o como lo
hacen tradicionalmente otros bancos centrales (hoy esto lamentablemente no esta
ocurriendo). Pero eso es lo que está haciendo bien.
A Mediano Plazo: De la Bicicleta Financiera al Crecimiento
Económico
¿Cómo absorber los pesos sobrantes de manera
sostenible?
Hemos dicho que el problema de hoy son los
pesos, y que se ha cumplido lo que Milei en campaña ya venía diciendo: "el
cierre" del Banco Central. Ahora, centrémosnos en qué es lo que pasa con
los pesos y cuál debe ser el único destino que corresponden tener esos pesos respecto
de la forma en que se están administrando actualmente, aspirándolos a un costo
alto, esto es transitorio, tienen los meses contados. No sé si se puede fijar
un tiempo en la economía, pero puede decirse que la administración financiera
de la liquidez tiene que fenecer en algún momento.
¿Cuál es la solución? Hoy, este dinero que
se está manejando dentro del circuito financiero está en muy pocas manos. Son
las que se llaman "manos fuertes", que están dadas por los bancos,
las compañías aseguradoras, los fondos de inversión. En fin, son instituciones
de los mercados organizados, lícitas —absolutamente lícitas—, que hacen
negocios lícitos —absolutamente lícitos—, pero que no siempre eso es el fin
último que un país debe perseguir, porque en definitiva, un país no debe
perseguir que haya una bicicleta financiera, sino que lo que debe perseguir es
crecimiento económico.
Entonces, ahora viene la cuestión: radica
en cómo hacemos para pasar de lo que es hoy una bicicleta financiera —que
compro una letra hoy, la vendo mañana y compro dólares; otros me los venden,
porque hay que tener en cuenta que cada vez que un señor compra dólares, hay
otro señor que se los vendió, con lo cual es un traspaso de pesos y dólares de
la mano A que vende a la mano B que compra. ¿Y qué hace A con esos pesos?
Compró una letra y dentro de 30 días vende la letra y vuelve otra vez a comprar
los dólares que vendió hace 30 días atrás, y siempre está girando la rueda
alrededor de las mismas manos, en pocas manos fuertes.
¿Qué es lo que hay que hacer para dejar el
círculo vicioso y entrar en el virtuoso? Es aquí donde estamos en un problema,
porque nos encontramos a dos meses de dos elecciones trascendentales. Van a ser
meses muy turbulentos, en donde hay mucha indefinición política y la gente no
se anima a hacer lo que hay que hacer, y es que los bancos actúen como bancos: que los bancos pongan líneas de crédito
para la producción agropecuaria, para la producción industrial, para la pequeña
y mediana empresa, para los cuentapropistas, para los créditos personales; en
fin, para cualquiera que necesite dinero para hacer cualquier cosa, bien sea un
negocio, comprar un bien, lo que fuere. Y si no tiene ese dinero, va al banco y
se lo pide.
Ahora bien, el banco puede extender líneas
de crédito, pero si se da vuelta y del otro lado no encuentra nadie que le esté
demandando ese dinero, el banco entra en un problema de exceso de liquidez. O
sea, que si la demanda de dinero no existe, estamos en un problema. Y en ese
lugar estamos hoy.
¿En qué debemos confiar? Bueno, yo
particularmente espero que las elecciones de medio término se resuelvan
favorablemente para el gobierno. Y cuando digo favorablemente, quiero decir que
se va a votar por mantener este rumbo económico que ha puesto el presidente
Milei, que no vamos a volver al populismo y, por lo tanto, seguramente en los
próximos meses esta demanda de dinero por parte de los particulares empezará a
surgir.
¿Qué debería ocurrir? Vamos a poner un
ejemplo: un señor tiene dos líneas de producción; mañana dice: "Bueno, voy
a poner una tercera línea de producción porque veo que tengo condiciones para
exportar o porque veo que el mercado interno tiene posibilidades de
crecimiento". Voy a hacer una tercera línea de producción, para lo cual
tengo que hacer una nave de 10.000 metros cuadrados. Bien, para hacer una nave
de 10.000 metros cuadrados, hay que contratar a una empresa que haga la nave y
para ello debe comprar las chapas, perfiles, vigas; tiene que hacer toda la
parte de infraestructuras. En fin, un montón de cuestiones en donde ya el
dinero —ese que pidió al banco— se va repartiendo en un montón de otros
señores: el que construye la nave y la infraestructura, el que hace los accesos
a la nave, y así podemos seguir multiplicando las cuestiones.
Luego, esa nave hay que ponerle maquinaria,
entonces hay que comprar maquinaria. Esa maquinaria evidentemente requiere de
que el señor que fabrica esa maquinaria compre los insumos, arme la máquina,
pague mano de obra, salarios. Otra vez se va repartiendo ese dinero.
Evidentemente, ese señor necesitará después cuestiones de logística y así más
reparto de dinero. Luego necesitará abrir mercados y salir al mundo para vender
su producción. Por lo tanto, ese señor que fue al banco, pidió dinero; hoy
vemos que ese dinero a lo mejor se distribuyó en 10.000 bolsillos.
Si ustedes lo empiezan a multiplicar por
todos los señores que van al banco a buscar dinero, se van a encontrar que en
un determinado día no va a haber más pesos, y eso va a pasar cuando la cantidad
de pesos que está fija esté totalmente demandada. Y en ese momento,
evidentemente, la tasa de interés se irá a las nubes y la gente no va a querer
tomar nunca más un crédito en pesos. ¿Y qué va a hacer? Tomar créditos en
dólares.
¿Por qué? Porque dólares hay y hay muchos:
no solamente los dólares que hay dentro del país —creo que somos el tercero,
cuarto o quinto país del mundo que más dólares tiene—, sino porque además, en
ese momento, podrá acceder al crédito internacional cuando tengamos acceso al
mundo a poder financiarnos.
A Largo Plazo: La Dolarización Endógena y un Futuro
Estable
¿Cómo se materializará la dolarización prometida por
Milei?
Por lo tanto, aquí se da la segunda
cuestión que Milei siempre dijo: "¡Voy a dolarizar!". Pero no era
como la gente podía pensar que ello iba a ocurrir, que le iban a decir:
"Vengan ustedes, traigan los pesos y el BCRA les dará dólares". Va a
pasar lo que Milei llamaba dolarización endógena, que seguramente nadie
entendió o no le creyó.
La dolarización endógena se va a dar el día
que no haya más pesos, y eso va a ocurrir. Y aquí es donde yo al principio les
decía que necesariamente tiene que haber dos mandatos del gobierno de Milei.
Porque seguramente toda esta cuestión de que yo les estoy relatando no va a
ocurrir en los próximos dos, 10 o 12 meses. Va a ir ocurriendo en el tiempo, y
ese tiempo de esta primera gobernación de Milei seguramente comenzará de a poco
y en alguna medida con la dolarización endógena, pero la dolarización total y
absoluta tardará. No digo que el peso va a desaparecer; quedarán pesos
remanentes, bien para pagar impuestos, bien para comprar cosas. Todo lo que sea
menor de 100 USD se podrá pagar con pesos; el resto se pagará con dólares.
Y la Argentina habrá entrado en un proceso
de dolarización sin que nadie nos lo imponga. Va a ser el mercado el que, al no
haber más pesos —lo que va a implicar que la tasa de interés va a volar por los
aires—, demandará dólares y comercializará en esa moneda. Es decir, me endeudo
en dólares, que va a ser —no sé— la tasa de Estados Unidos hoy (4,20% o 4,8%,
depende del plazo) sumado el riesgo país que podamos tener. Se supone que en
ese momento tendremos un país con muy bajo riesgo crediticio y, entonces, se
podrá endeudar en dólares al 6%, 7% o quizás menos también.
Esta es la cuestión final, digamos, de lo
que podría ser el segundo mandato de la gestión Milei. Cuando todas estas cosas
se hayan dado, cuando nosotros tengamos justamente un movimiento de capitales
absolutamente libre, donde tengamos seguramente ya no bandas de flotación sino
directamente un tipo de cambio libre, donde ya no tengamos más un Banco Central
con capacidad de emitir dinero sino solamente que sea un banco de reserva de
valor, y por lo tanto estaremos blindados de que cualquier gobierno —por más
populista que sea— le va a hacer casi imposible poder retrotraer todas estas
cosas, porque para ese momento la sociedad va a tener un nivel de confort desde
el punto de vista económico y social que no querrá regresar al pasado.
Y cuando digo confort, quiero decir estar
satisfecho como se ha resuelto la parte económica, la inflación desaparecida,
porque los salarios habrán crecido, las jubilaciones habrán crecido, el empleo
habrá crecido, el producto per cápita habrá crecido y la Argentina será un país
absolutamente diferente. Y entonces, a partir de ahí, los gobiernos se podrán
diferenciar en cuanto a qué elegimos después de ocho años de Milei, por otras
cuestiones totalmente desligadas de la economía. Discutiremos cuestiones
relativas a la regionalización del país, su estructura de gobierno, la
composición de la matriz económica —que no sea primordialmente extractiva
(minería, petróleo o agrícola-ganadera) sino que fuere más por lo tecnológico—,
discutir fuentes de energía, apostar por los centros de datos y un sinfín de
cuestiones que hacen a la vida del hombre.
Pueden haber distintas cuestiones a
debatir, pero los problemas de fondo que han afectado durante 80 años o más a
la Argentina y que hoy también están afectando al resto del mundo, habrán
quedado atrás. Porque en esto tenemos que ser absolutamente conscientes de que
los problemas que causó el peronismo en Argentina hoy están ocurriendo en
Europa y en Estados Unidos, y desde hace muchos años. En fin, hoy hemos hecho
una "exportación" de la desgracia del populismo, y ni que decir de
Latinoamérica, donde el populismo ha devastado naciones.
Conclusión: El Camino Hacia la Solución
Así que, queridos amigos, yo espero con
esta breve reseña haber intentado dar una explicación a un problema de hoy —los
pesos— y al darles un camino, diría yo, el único camino por el cual se puede
llegar a resolverlo: que es el crecimiento económico que demanda pesos. Esto es
lo que los populistas llaman —sin saber lo que están diciendo ni mucho menos
cómo hacerlo— ocuparse por la microeconomía.
Sabemos que hay una fuerte crítica de que
este gobierno parece solo se preocupa por la macro; en principio era lo que
había que hacer, porque sin macro no hay micro. Y por lo tanto, lo que falta
ahora es que el nexo entre la macro y la micro funcione; ese nexo se llama
banco comercial, crédito, inversión.
Puntos clave para
recordar:
- **Coyuntura**: Exceso de pesos heredados;
se gestiona temporalmente con instrumentos financieros.
- **Trilema**: Elección por libertad de
capitales y flotación del tipo de cambio, renunciando a la política monetaria
tradicional.
- **Mediano plazo**: Fomentar demanda de
crédito para producción y crecimiento, absorbiendo pesos.
- **Largo plazo**: Dolarización endógena
natural, blindando la economía contra populismos futuros.
- **Largo Medio plazo**: Este artículo no
considera la vigencia del Dólar en el escenario del comercio mundial.